Estás en contra de lo que ha sido así desde que naciste, pero te ves tan
pequeño, tan insignificante para cambiarlo... Te conciencias de que cada
día enfocas más tu vida como una máquina y no como un humano y de que no puedes vacilar al sistema simplemente
siendo la persona más rebelde o más pacífica; así que te creas un blog. Te
creas un blog donde como en otros miles sueltas la mierda que le dirías
al rey a la cara. Sabes que un blog más o uno menos no hace diferencia pero
bueno, al fin y al cabo es para ti.
Como eres de las personas que piensas: "Joder, es
que está en nuestras manos cambiar" escribes una entrada en la
que vocerías: "¡Revelémonos!". Desde el sofá y en pijamas subes la
entrada completamente orgulloso de haber hecho pública tu indignación,
pero como no empieces levantándote y cambiando tú... nadie te
va a seguir.
jueves, 11 de septiembre de 2014
jueves, 4 de septiembre de 2014
Pesadillas, pesadillas.
Puedo ver un un siniestro monstruo, un demonio que está sentado a la
mesa. Hay varios papeles sobre ella, un candelabro que ilumina y varias
herramientas para el cabello como peines y tijeras. Enfrente de él, un banquillo y a sus lados, otros dos demonios. Una
larguísima fila de almas está esperando tras el banco.
El demonio da paso a cada alma, una por una. Ahora es el turno de la de un anciano. Yo lo puedo ver con apariencia humana. Su cara está completamente envestida por dolor y miedo, está en los huesos y da pánico el mirarle a los ojos. El gran demonio ordena a los otros dos que hagan su trabajo. Va dictando diferentes posturas al alma y ella debe obedecer. Los demonios agarran las herramientas. Empiezan con las tijeras. Le están cortando la barba. Estoy completamente desconcertada, no entiendo nada. Ahora cogen los peines. Oh, Dios mío... Las aspas de los peines son cuchillas. ¿Qué le van a hacer?
Empiezan a arañar su piel y acaban desgarrándola. No puedo seguir viendo esto. Que paren ya por favor... Sangre, todo el banquillo está cubierto de sangre. ¿Por qué torturan así a estas pobres almas? No puedo hacer nada para pararlos, ni siquiera pueden verme.
Le han roto el cuello. Acaban de romperle un cuello como si fuera un ave. Uno de los dos demonios se encarga de él y lleva el alma a rastras a otra habitación.
El gran monstruo hace un gesto con la mano: Es el turno del siguiente. Ahora todo pasa muy, muy rápido; un alma y otra, y otra y otra en cuestión de segundos. Por más prisa que se den, la fila no termina nunca.
El demonio da paso a cada alma, una por una. Ahora es el turno de la de un anciano. Yo lo puedo ver con apariencia humana. Su cara está completamente envestida por dolor y miedo, está en los huesos y da pánico el mirarle a los ojos. El gran demonio ordena a los otros dos que hagan su trabajo. Va dictando diferentes posturas al alma y ella debe obedecer. Los demonios agarran las herramientas. Empiezan con las tijeras. Le están cortando la barba. Estoy completamente desconcertada, no entiendo nada. Ahora cogen los peines. Oh, Dios mío... Las aspas de los peines son cuchillas. ¿Qué le van a hacer?
Empiezan a arañar su piel y acaban desgarrándola. No puedo seguir viendo esto. Que paren ya por favor... Sangre, todo el banquillo está cubierto de sangre. ¿Por qué torturan así a estas pobres almas? No puedo hacer nada para pararlos, ni siquiera pueden verme.
Le han roto el cuello. Acaban de romperle un cuello como si fuera un ave. Uno de los dos demonios se encarga de él y lleva el alma a rastras a otra habitación.
El gran monstruo hace un gesto con la mano: Es el turno del siguiente. Ahora todo pasa muy, muy rápido; un alma y otra, y otra y otra en cuestión de segundos. Por más prisa que se den, la fila no termina nunca.
lunes, 18 de agosto de 2014
Oye que... Que gracias ♥
Sinceramente no sé cuántas personas suelen leer estas mierdas, ni cuántas personas van a leer ésta en concreto.
Pero es que hace tiempo que quiero decir algo: Gracias.
Gracias a toda la gente que me ha ayudado cuando estaba reventada, a todas las que me han aguantado hablando de mis cosas, de mis rayadas. A todos los colegas que jo, siempre han estado ahí en todo momento. A todos los que siempre me animan a conseguir lo que quiero, a decirme que no eche cuenta al mundo y que siga. Y oye, tú que a lo mejor ahora estás pensando: ¿Esto va por mí? Pues sí, va por ti.
A lo mejor vosotros ni os acordáis, pero yo sí. Puede que creáis que lo vuestro fue una tontería, pero es que para mí no. Quizás penséis que lo que me dijisteis o lo que hicisteis lo pudiera haber dicho o hecho cualquier otro. Pero que va.
Gracias por escucharme, por aguantarme, por darme consejos, por creer en mí y hacerme de verdad, feliz.
Chicos, sois increíbles. Muchísimas gracias por todo, de corazón. Joder, si es que por más que escriba... Uf; os quiero tont♥s.
Pero es que hace tiempo que quiero decir algo: Gracias.
Gracias a toda la gente que me ha ayudado cuando estaba reventada, a todas las que me han aguantado hablando de mis cosas, de mis rayadas. A todos los colegas que jo, siempre han estado ahí en todo momento. A todos los que siempre me animan a conseguir lo que quiero, a decirme que no eche cuenta al mundo y que siga. Y oye, tú que a lo mejor ahora estás pensando: ¿Esto va por mí? Pues sí, va por ti.
A lo mejor vosotros ni os acordáis, pero yo sí. Puede que creáis que lo vuestro fue una tontería, pero es que para mí no. Quizás penséis que lo que me dijisteis o lo que hicisteis lo pudiera haber dicho o hecho cualquier otro. Pero que va.
Gracias por escucharme, por aguantarme, por darme consejos, por creer en mí y hacerme de verdad, feliz.
Chicos, sois increíbles. Muchísimas gracias por todo, de corazón. Joder, si es que por más que escriba... Uf; os quiero tont♥s.
miércoles, 30 de julio de 2014
Día de mierda.
- Vaya día de mierda pa ir a la playa.
- Seh. ¿Nos volvemos?
- ¿Después de to lo que hemos liao?
- Bueno; has sido tú el que lo ha dicho.
- Ya, ya. A ver, es que día de mierda hace, pero a lo mejor luego sale el sol.
- No sé yo. ¿Oye qué tal te va con...
- Tss... Pues nada. Apenas hablamos.
- Pues saca tú más tema.
- No tía, soy un pesado. To el día detrás de ella.
- Jajaja, pues así estaba yo antes hasta que acabé cansándome.
- ¿Por qué somos tan gilipollas?
- ¿En el sentido de porqué nos pillamos por gente que no nos echa cuenta?
- Hmm, sí.
- Oye, ¿tú qué hiciste pa olvidar a aquel chaval?
- Nunca llegué a olvidarlo del todo.
- Pues qué mierda, ¿no?
- Ya ves.
- Por ahí viene el bus. ¿Vamos?
- Vamos. A ver si sale sale el sol.
martes, 29 de julio de 2014
Trece horas III
Me he acostumbrado. Sólo necesito no pensar en lo bien que se estaría fuera. Falta poco, pero falta. Me entretengo pensando en cómo será la vida de los demás viajeros. Cuando estoy entre tanta gente pocas veces soy consciente de que cada uno tiene su propia vida, su propia historia, su propia novela. ¿Quién sabe lo que pasará con cada una de ellas? A lo mejor estás al lado de alguien que va a morir mañana, y tú no lo sabes. Puede ser su último día pero... No sabes ni quién se irá ni a quién se le ha ido alguien. No sabes a quién le acaban de romper el corazón. Tampoco sabes cuándo te van a romper el tuyo.
Estallo la burbuja de reflexiones y voy a por mi correspondiente botella de agua. La cafetería, si es que así se puede llamar, está justo en el extremo. Paso de vagón en vagón sin fijarme mucho en la gente, están de espaldas a mí. Esto es más grande de lo que pensaba.
No me había dado cuenta, pero ya vamos otra vez hacia delante. Todos los paisajes me resultan iguales. Gris salpicado de verde.
Un poco más y me bajo de este tubo. Me siento sucia. Son casi trece horas aquí metida. Menudo asco de pelo, aunque demasiado poco es. Sólo queda esperar a que digan por los altavoces "Señores viajeros, próxima parada: Tarragona". Aunque después me quedan otros cuarenta y cinco minutos de coche. Estar sentada también harta pero creo que me quejo demasiado. Al fin y al cabo sólo es un día; un viaje... Un viaje en tren.
Estallo la burbuja de reflexiones y voy a por mi correspondiente botella de agua. La cafetería, si es que así se puede llamar, está justo en el extremo. Paso de vagón en vagón sin fijarme mucho en la gente, están de espaldas a mí. Esto es más grande de lo que pensaba.
No me había dado cuenta, pero ya vamos otra vez hacia delante. Todos los paisajes me resultan iguales. Gris salpicado de verde.
Un poco más y me bajo de este tubo. Me siento sucia. Son casi trece horas aquí metida. Menudo asco de pelo, aunque demasiado poco es. Sólo queda esperar a que digan por los altavoces "Señores viajeros, próxima parada: Tarragona". Aunque después me quedan otros cuarenta y cinco minutos de coche. Estar sentada también harta pero creo que me quejo demasiado. Al fin y al cabo sólo es un día; un viaje... Un viaje en tren.
lunes, 28 de julio de 2014
Trece horas II
¡Al fin! Ya arrancamos, ¡y marcha atrás! Cada vez más y más rápido. Me flipa esto de ir hacia atrás. El hombre este nos ha dicho que en compensación del incidente de la máquina posiblemente nos den una botella de agua gratis. Toma ya. Lo que hay que escuchar... Por cierto, ¿vamos a retroceder mucho más? Conectaré los cascos, a ver si hay algo que escuchar medianamente interesante.
La verdad es que hace un día bonito, perfecto para todo; incluso para un viaje. Lo cierto es que me emocionaría más una tormenta. Me imagino la lluvia golpeando los ventanales y los rayos deslumbrando a los pasajeros. En fin. Seguimos hacia atrás. Por ahora nos han puesto un documental marino, una película y ahora otra más. Sé que soy muy pesada, pero seguimos hacia atrás. Me parece curioso detallarlo por tercera vez.
Me acuerdo de muchas personas. Sólo un día y ya las echo de menos. Menudo coraje. Necesito verlas. Que alguien me saque de aquí. Ir hacia atrás ya me marea. Tengo el cuello en tensión todo el rato, lo apoye o no. Lo máximo que puedo hacer es ponerme la chaqueta para que abulte como un cojín.
Roscos. En la mochila hay roscos.
Me acuerdo de muchas personas. Sólo un día y ya las echo de menos. Menudo coraje. Necesito verlas. Que alguien me saque de aquí. Ir hacia atrás ya me marea. Tengo el cuello en tensión todo el rato, lo apoye o no. Lo máximo que puedo hacer es ponerme la chaqueta para que abulte como un cojín.
Roscos. En la mochila hay roscos.
sábado, 19 de julio de 2014
Trece horas I
No es incómodo pero tampoco muy confortable. La verdad es que tenía en mente que iba a ser como en las películas. Me molaría más uno de vapor, en serio. Todo ya tan moderno... Dos o tres personas están leyendo uno de esos libros de más de cuatrocientas páginas. Yo también tengo el mío, pero ahora no me apetece leer. Incluso he intentado ponerme a dibujar, pero no me sale absolutamente nada. La gente aquí ríe menos de lo que debería. Nadie canta.
Llevamos parados media hora. Según nos han dicho, la máquina se ha estropeado. Van a cambiarla por otra pero eso toma lo suyo. Nos dicen que nos bajemos mientras tanto. La gente ahí fuera habla, llama por teléfono, come, estira las piernas; unos respiran la brisa de la tarde y otros el humo de su cigarrillo. Yo también voy a bajar. Necesito ver el cielo sin que sea a través de cristales.
Ya han pasado dos horas y este trasto no avanza. Menudo aburrimiento. Quiero llegar ya. La máquina viene desde Albacete y no sé exactamente si ha llegado ya. Espero que sí. Hay momentos en los que me da la sensación de que marchamos, pero que va; serán las ganas...
¡Acaba de dar un tumbo! ¡Venga, venga ya por favor! Voy a quitarme los zapatos para subir los pies al asiento. Puede quedar feo pero en esta situación ese tipo de educación me da absolutamente igual. Además no soy la única. Casi tres horas perdidas. Me alegro de tener unas golosinas conmigo. Es gracioso. No sé cómo pero me hace gracia.
Llevamos parados media hora. Según nos han dicho, la máquina se ha estropeado. Van a cambiarla por otra pero eso toma lo suyo. Nos dicen que nos bajemos mientras tanto. La gente ahí fuera habla, llama por teléfono, come, estira las piernas; unos respiran la brisa de la tarde y otros el humo de su cigarrillo. Yo también voy a bajar. Necesito ver el cielo sin que sea a través de cristales.
¡Acaba de dar un tumbo! ¡Venga, venga ya por favor! Voy a quitarme los zapatos para subir los pies al asiento. Puede quedar feo pero en esta situación ese tipo de educación me da absolutamente igual. Además no soy la única. Casi tres horas perdidas. Me alegro de tener unas golosinas conmigo. Es gracioso. No sé cómo pero me hace gracia.
sábado, 5 de julio de 2014
¿Qué es "El Desván"?
Bueno chavales, os explico qué es esto de "El Desván". Sencillo: Para variar y amenizar un poco más mi blog, he decidido crear otra categoría que va a tomar la función de cajón de sastre, por así decirlo. Todas las entradas que no tengan que ver con las demás categorías, normalmente literarias, entrarán aquí.
Debo avisar que probablemente utilizaré abreviaturas o expresiones de estas... XD (ya me entendéis).Si me apetece escribir un top sobre cinco películas que recomiendo, publicar fotos o vídeos que me hayan gustado o dedicarle una entrada específicamente a alguien, pues nada, lo haré en El Desván.
OjO: No por pertenecer al Desván quiere decir que sean menos importantes!!
¿Y por qué esto del Desván?
Bueno, sé que no a todas las personas siempre les apetece leer una entrada laaaaarga y a mí a veces también se me antoja soltarme un poco más, dar a conocer mi estilo y mi verdadera forma de hablar tanto como compartir material de otro tipo que me guste.Así que ná, espero que os guste!!
Ya nos leeremos :-)
sábado, 31 de mayo de 2014
Cegados.
Puedo quedarme sentada. Puedo callarme la boca. Puedo no escribir esto. Puedo aparentar felicidad y satisfacción. Puedo girar la mirada. Puedo someterme y bajar la cabeza. Puedo congelar mi corazón. Pero sé que tarde o temprano reventaré. Sé que me veré obligada a levantarme, a gritar, a manifestarme, a soltar toda la rabia que tengo dentro.
Es que es simplemente increíble lo gilipollas que es el ser humano, y obviamente me incluyo. Podemos ir por la calle, con dos de los verdes en el bolsillo, pero si pasamos cerca de alguien que está suplicando ayuda, seguimos como si nada. ¿Y qué si fueses tú el que está ahí siendo inocente? Sin techo, con apenas comida y agua. Con ropa sacada de la basura. Viviendo como una puta rata. Lo más gracioso es que mientras estas personas están sufriendo, (y no sólo en España, sino alrededor de todo el mundo) otros se preocupan por llenar sus cuentas con millones y millones, que, ¿para qué los necesitan?
¡Mirad nuestra historia! ¿Cuántas guerras se han desatado por dinero o por diferencias ideológicas? ¿Cuántas muertes se han provocado por eso? ¿Cuántas veces se ha puesto el dinero en primer lugar antes que las personas?
Es que me jode. Me jode que en las escuelas se diga tan poco sobre esto. Me jode que nos quieran hacer callar y que piensen que de verdad vamos a estar así toda nuestra vida.
Me jode que crean que estamos cegados. Porque afortunadamente, no todos lo estamos. ¿O sí?
Es que es simplemente increíble lo gilipollas que es el ser humano, y obviamente me incluyo. Podemos ir por la calle, con dos de los verdes en el bolsillo, pero si pasamos cerca de alguien que está suplicando ayuda, seguimos como si nada. ¿Y qué si fueses tú el que está ahí siendo inocente? Sin techo, con apenas comida y agua. Con ropa sacada de la basura. Viviendo como una puta rata. Lo más gracioso es que mientras estas personas están sufriendo, (y no sólo en España, sino alrededor de todo el mundo) otros se preocupan por llenar sus cuentas con millones y millones, que, ¿para qué los necesitan?
¡Mirad nuestra historia! ¿Cuántas guerras se han desatado por dinero o por diferencias ideológicas? ¿Cuántas muertes se han provocado por eso? ¿Cuántas veces se ha puesto el dinero en primer lugar antes que las personas?Es que me jode. Me jode que en las escuelas se diga tan poco sobre esto. Me jode que nos quieran hacer callar y que piensen que de verdad vamos a estar así toda nuestra vida.
Me jode que crean que estamos cegados. Porque afortunadamente, no todos lo estamos. ¿O sí?
lunes, 19 de mayo de 2014
On my own.
Pienso que te has ido. Creo que al fin has desaparecido de mi vida. Supongo que ya he conseguido olvidarte. Puede que ya no esté atada a nadie, pero, si ya no eres nada en mi vida, ¿por qué cada vez que escucho tu nombre mi corazón se acelera? ¿Por qué si me hablas me tiemblan las manos? ¿Por qué cada vez que oigo hablar sobre ti siento un cosquilleo por todo mi cuerpo?
Te lo suplico, déjame en paz. Quiero que te vayas de mi mente. Quiero que salgas de mis recuerdos. No quiero que me hables, ni siquiera verte por la calle; pero aún así lo necesito. Necesito tenerte a mi lado. Mis deseos luchan contra mi voluntad. No lo soporto. Destrózame y vete para siempre, o hazme la más feliz del mundo estando a mi lado, pero no me dejes así. Porque siento que vienes, te vas, vienes y te vas; pero siempre te quedas.
Sé que si estuvieras frente a mí, me derretiría viendo cómo me reflejo en tus preciosos ojos. No sería capaz de mantenerme en pie sin suplicar me sostuvieras en tus brazos. Lo siento, pero es que te quiero. Si de verdad existe ese niño que mientras revolotea lanza flechas, al azar, o planeando lo que hace, estoy segura de que me ha dado. Es curioso cómo una persona puede cambiar completamente tu vida.
Soy la reina del patetismo, pero me da igual. El amor en sí es patético. Patéticamente loco.
Te lo suplico, déjame en paz. Quiero que te vayas de mi mente. Quiero que salgas de mis recuerdos. No quiero que me hables, ni siquiera verte por la calle; pero aún así lo necesito. Necesito tenerte a mi lado. Mis deseos luchan contra mi voluntad. No lo soporto. Destrózame y vete para siempre, o hazme la más feliz del mundo estando a mi lado, pero no me dejes así. Porque siento que vienes, te vas, vienes y te vas; pero siempre te quedas.
Sé que si estuvieras frente a mí, me derretiría viendo cómo me reflejo en tus preciosos ojos. No sería capaz de mantenerme en pie sin suplicar me sostuvieras en tus brazos. Lo siento, pero es que te quiero. Si de verdad existe ese niño que mientras revolotea lanza flechas, al azar, o planeando lo que hace, estoy segura de que me ha dado. Es curioso cómo una persona puede cambiar completamente tu vida.
Soy la reina del patetismo, pero me da igual. El amor en sí es patético. Patéticamente loco.
domingo, 4 de mayo de 2014
A quien le interese :)
Por si tenéis curiosidad, todo esto forma parte de mí :
13 de octubre del 2000. Málaga. Preescolar en Los Boliches. Mi trona. El carrusel de dos pisos. Las colchonetas con cuerdas elásticas. La costa. El olor a mar y a pescado frito. Recuerdos perdidos.
Huelva. Mi mejor amiga de la infancia y todos aquellos momentos. El Dinoland y sus accidentes. Mi primer examen con mi primer suspenso. Dos premios. Un payaso.
Mi padre y Cataluña. Mi madre y Alemania. Mi hermana y sus locuras. Mi hermano y sus tatuajes. Mis creencias. Mis secretos y mentiras. Mis sueños. Mis pesadillas. Mis intentos. Mis logros. Mis defectos. Mis dibujos. Los 12 lápices. Mi teclado. Mi gusto musical.
El Alto Conquero. Ellas, siempre ellas. Ese chaval y su 7 de junio. Casualidades. Cartas. Lágrimas. ¿Viajes astrales? Mariposas en las muñecas. Mi rodilla derecha y su mes perdido. Malviviendo. Francia, mi ladrona. Algo más que se me olvida ... Ah, "Por escrito".
13 de octubre del 2000. Málaga. Preescolar en Los Boliches. Mi trona. El carrusel de dos pisos. Las colchonetas con cuerdas elásticas. La costa. El olor a mar y a pescado frito. Recuerdos perdidos.
Huelva. Mi mejor amiga de la infancia y todos aquellos momentos. El Dinoland y sus accidentes. Mi primer examen con mi primer suspenso. Dos premios. Un payaso.
Mi padre y Cataluña. Mi madre y Alemania. Mi hermana y sus locuras. Mi hermano y sus tatuajes. Mis creencias. Mis secretos y mentiras. Mis sueños. Mis pesadillas. Mis intentos. Mis logros. Mis defectos. Mis dibujos. Los 12 lápices. Mi teclado. Mi gusto musical.
El Alto Conquero. Ellas, siempre ellas. Ese chaval y su 7 de junio. Casualidades. Cartas. Lágrimas. ¿Viajes astrales? Mariposas en las muñecas. Mi rodilla derecha y su mes perdido. Malviviendo. Francia, mi ladrona. Algo más que se me olvida ... Ah, "Por escrito".
![]() |
| 2007 |
lunes, 28 de abril de 2014
Parte de nosotros.
Mundo gris, mundo oscuro, mundo muerto, mundo cruel, mundo desastroso, mundo en caos, mundo hecho pedazos, mundo roto.
Mundo sucio, mundo manchado de sangre, mundo de asesinos; mundo en el que vivimos, mundo que hemos creado, mundo que permitimos.

Mundo sucio, mundo manchado de sangre, mundo de asesinos; mundo en el que vivimos, mundo que hemos creado, mundo que permitimos.
Planeta Tierra. Planeta de humanos. Planeta que día a día construimos reflejando lo que somos : Bestias.
viernes, 11 de abril de 2014
Domesticados. (2ª parte)
Debemos buscar la felicidad, amigos. No el dinero. Lo digo porque hoy lo hacen todo por dinero. Absolutamente todo.
Enseñan porque les pagan. No nos engañemos : Si a esos tíos no les pagaran, definitivamente no nos darían clases. El encanto de compartir los conocimientos ya se ha perdido. Me atrevería a decir que hoy en día los niños no asisten a la escuela porque quieren aprender, (aunque a veces lo hagan) sino simplemente porque están obligados a ello.
Cuando eres pequeño aprendes y te gusta, pero llega un momento en tu vida en el que maduras y te das cuenta de que todo está planeado para domesticarnos desde enanos. Vamos a esas "cárceles" porque no tenemos otra opción. Nos limitamos a escuchar, memorizar y repetir como papagayos cosas que no nos interesan.
No abren nuestras mentes, sino que nos la cierran y limitan nuestros conocimientos a cosas predeterminadas.
¿Y el arte? ¿Qué ha pasado con él? ¿Qué es un ser humano sin amor por el arte? ¿Quién es un ser humano sin el arte? El arte lo abarca todo. Más de lo que podáis imaginar. No es sólo música o pintura. Incluso una sonrisa puede ser un arte. ¿Para qué queremos tantos conocimientos vanos si luego perdemos la magia de vivir? La vida, como he dicho en otras entradas, es preciosa. ¡Debería de serlo! Pero este sistema ha hecho de ella una auténtica desgracia.
En estas dos entradas, (que realmente son una) sólo he hablado de la educación. ¿Por qué? Bueno, porque la educación es la base de todo. Los jóvenes de hoy en día somos los que vamos a quedar cuando esta generación de ratas se vaya. No podemos inculcar a los niños la misma mentalidad que pretende conseguir este sistema. De nosotros depende nuestro futuro. No podemos quedarnos cabizbajos, dejándonos llevar por esta corriente de agua contaminada. Hay que gritar. Hay que luchar. Hay que conseguirlo.
Al fin y al cabo nosotros somos los que realmente nos gobernamos. Ellos no pueden hacer nada si nos oponemos. ¿Nos van a llevar a rastras? Pueden usar la violencia, sí. Y es lo que hacen. Pero no toda la vida.
No espero conseguir mucho desde un par de entradas, ya que lo que está establecido, está establecido. Pero desde luego no soy la única que opina esto sobre la educación. Hay muchas más personas que se lo callan. Aún así tengo fe en un cambio. Han habido varias revoluciones a lo largo de la historia. Sé que estamos cerca de otra. Cada vez más.
Sólo unas últimas palabras. Para este sistema educativo : Fuck you! Y para vosotros, que estáis leyendo esto : ¡Viva la resistencia!
Enseñan porque les pagan. No nos engañemos : Si a esos tíos no les pagaran, definitivamente no nos darían clases. El encanto de compartir los conocimientos ya se ha perdido. Me atrevería a decir que hoy en día los niños no asisten a la escuela porque quieren aprender, (aunque a veces lo hagan) sino simplemente porque están obligados a ello.
Cuando eres pequeño aprendes y te gusta, pero llega un momento en tu vida en el que maduras y te das cuenta de que todo está planeado para domesticarnos desde enanos. Vamos a esas "cárceles" porque no tenemos otra opción. Nos limitamos a escuchar, memorizar y repetir como papagayos cosas que no nos interesan.
No abren nuestras mentes, sino que nos la cierran y limitan nuestros conocimientos a cosas predeterminadas.
¿Y el arte? ¿Qué ha pasado con él? ¿Qué es un ser humano sin amor por el arte? ¿Quién es un ser humano sin el arte? El arte lo abarca todo. Más de lo que podáis imaginar. No es sólo música o pintura. Incluso una sonrisa puede ser un arte. ¿Para qué queremos tantos conocimientos vanos si luego perdemos la magia de vivir? La vida, como he dicho en otras entradas, es preciosa. ¡Debería de serlo! Pero este sistema ha hecho de ella una auténtica desgracia.
En estas dos entradas, (que realmente son una) sólo he hablado de la educación. ¿Por qué? Bueno, porque la educación es la base de todo. Los jóvenes de hoy en día somos los que vamos a quedar cuando esta generación de ratas se vaya. No podemos inculcar a los niños la misma mentalidad que pretende conseguir este sistema. De nosotros depende nuestro futuro. No podemos quedarnos cabizbajos, dejándonos llevar por esta corriente de agua contaminada. Hay que gritar. Hay que luchar. Hay que conseguirlo.
Al fin y al cabo nosotros somos los que realmente nos gobernamos. Ellos no pueden hacer nada si nos oponemos. ¿Nos van a llevar a rastras? Pueden usar la violencia, sí. Y es lo que hacen. Pero no toda la vida.
No espero conseguir mucho desde un par de entradas, ya que lo que está establecido, está establecido. Pero desde luego no soy la única que opina esto sobre la educación. Hay muchas más personas que se lo callan. Aún así tengo fe en un cambio. Han habido varias revoluciones a lo largo de la historia. Sé que estamos cerca de otra. Cada vez más.
Sólo unas últimas palabras. Para este sistema educativo : Fuck you! Y para vosotros, que estáis leyendo esto : ¡Viva la resistencia!
jueves, 10 de abril de 2014
Domesticados. (1ª parte)
Debemos ir a una hora determinada, y si faltamos, obligatoriamente tenemos que dar una justificación, (claro, una convincente). Debemos tener la autorización de otras personas, (que en principio no tienen ningún derecho de ordenarnos) para hacer cualquier cosa. De la misma forma, no podemos salir sin el permiso de alguien indicado.
Al llegar nos sentamos y esperamos una señal para saber cuándo podremos hablar o levantarnos. Nos dicen cuándo entrar y cuándo salir. Cuándo comer y cuándo ir al servicio. Además, en el caso de que te den el permiso para hablar, te dicen de qué debes hablar y cómo hacerlo.
Si incumples alguna de esas patéticas normas, puedes ser castigado.
Quieren hacer el papel diciendo que intentan inculcarnos valores como la solidaridad, la paz o la generosidad; pero lo único que hacen es plantar en nosotros semillas de competitividad, odio, rabia y asco. Asco por este sistema. Hablan de la "Calidad humana" pero a ellos eso les importa una mierda. Bueno, pondré un poco de freno. Siempre hay alguien a quien de verdad le importa. Pero a la mayoría no.
Nosotros ahí somos números. No evalúan nuestras verdaderas capacidades. Ni siquiera nos ayudan a descubrir cuáles son nuestros verdaderos dotes ni a desarrollarlos. Simplemente nos "enseñan" qué hacer y cómo. Obviamente, nosotros como auténticos gilipollas nos sometemos.
No nos hemos dado cuenta porque nos han criado así, pero pensadlo. Desde que aprendimos a hablar y escribir o sumar y restar, estamos siempre sometidos a autoridades. Y no malinterpretéis. La obediencia a los padres es un valor del que estoy completamente a favor. Ellos han pasado por nuestro mismo lugar. Pero de eso no es de lo que trato aquí.
Estoy hablando de lo que hoy en día llamamos "educación". ¿Educación? ¿Qué educación ni qué mierdas? Sólo tienes que preguntarle a un niño de seis años que qué quiere ser de mayor. ¡A ver cuántos de ellos te responder que quieren ser felices! ¿Y sabéis qué es lo que me da más coraje? Que si responden "feliz", ¡los adultos se ríen! ¡No lo toman enserio!
Pues que sepáis que si vais por la vida en busca de algo que no es felicidad, nada os servirá jamás para nada. Sólo para pudriros por dentro.
[...]
Al llegar nos sentamos y esperamos una señal para saber cuándo podremos hablar o levantarnos. Nos dicen cuándo entrar y cuándo salir. Cuándo comer y cuándo ir al servicio. Además, en el caso de que te den el permiso para hablar, te dicen de qué debes hablar y cómo hacerlo.
Si incumples alguna de esas patéticas normas, puedes ser castigado.
Quieren hacer el papel diciendo que intentan inculcarnos valores como la solidaridad, la paz o la generosidad; pero lo único que hacen es plantar en nosotros semillas de competitividad, odio, rabia y asco. Asco por este sistema. Hablan de la "Calidad humana" pero a ellos eso les importa una mierda. Bueno, pondré un poco de freno. Siempre hay alguien a quien de verdad le importa. Pero a la mayoría no.
Nosotros ahí somos números. No evalúan nuestras verdaderas capacidades. Ni siquiera nos ayudan a descubrir cuáles son nuestros verdaderos dotes ni a desarrollarlos. Simplemente nos "enseñan" qué hacer y cómo. Obviamente, nosotros como auténticos gilipollas nos sometemos.
No nos hemos dado cuenta porque nos han criado así, pero pensadlo. Desde que aprendimos a hablar y escribir o sumar y restar, estamos siempre sometidos a autoridades. Y no malinterpretéis. La obediencia a los padres es un valor del que estoy completamente a favor. Ellos han pasado por nuestro mismo lugar. Pero de eso no es de lo que trato aquí.
Estoy hablando de lo que hoy en día llamamos "educación". ¿Educación? ¿Qué educación ni qué mierdas? Sólo tienes que preguntarle a un niño de seis años que qué quiere ser de mayor. ¡A ver cuántos de ellos te responder que quieren ser felices! ¿Y sabéis qué es lo que me da más coraje? Que si responden "feliz", ¡los adultos se ríen! ¡No lo toman enserio!
Pues que sepáis que si vais por la vida en busca de algo que no es felicidad, nada os servirá jamás para nada. Sólo para pudriros por dentro.
[...]
martes, 8 de abril de 2014
Unos vienen, otros se van.
Me acerqué a él. A su anciano cuerpo arrojado sobre aquella camilla. Reposando en cada detalle de sus numerosas arrugas que lo hacían precioso. Arrugas que dibujaban toda una vida en su rostro, que narraban una historia. Huellas de sonrisas y llantos. Lo miré a los ojos. Eran profundos y cenagosos. Además estaban muy cansados, apenas podía percibir sus parpadeos. La poca viveza que le quedaba se ahogaba titilando a través de ellos.
Sentí un impulso y no lo pude reprimir. Le tomé suavemente la mano. Daba la sensación de que si ejercía alguna fuerza, por mínima que fuera, sus huesos se romperían y sus dedos se harían pedazos. Su piel estaba desgastada. Tenía la muñeca hinchada y con moretones. Podía ver cómo sus venas se extendían como ramas de árboles. Me pregunté si realmente era sangre lo que corría por ellas. Por un momento sentí que le estaba dando la mano a la propia muerte. Era ella, en persona.
Me entraron ganas de llorar. No lo hice.
Pensar que algún día seré yo la que esté al borde de un precipicio del que sé que jamás podrán sacarme si caigo... Creo que los ancianos son una de las personas más valientes que pueden haber. Digas lo que digas estar ahí da miedo.
No te despides sólo de tus amigos o tu familia, de tus logros o tus pertenencias, de tu pasado o tus recuerdos. Te despides de la vida.
Bueno, te despides si puedes. No todos tienen la oportunidad de decir adiós.
Entonces le solté poco a poco la mano. Intentando dejarla intacta, en el mismo lugar; como cuando coges algún objeto de valor y lo devuelves a su sitio con cuidado.
En pocos días esas manos sólo serían los restos de una historia que jamás fue contada, ni lo sería. La vida dura un segundo y la muerte una eternidad. No malgastes lo que tienes.
Sentí un impulso y no lo pude reprimir. Le tomé suavemente la mano. Daba la sensación de que si ejercía alguna fuerza, por mínima que fuera, sus huesos se romperían y sus dedos se harían pedazos. Su piel estaba desgastada. Tenía la muñeca hinchada y con moretones. Podía ver cómo sus venas se extendían como ramas de árboles. Me pregunté si realmente era sangre lo que corría por ellas. Por un momento sentí que le estaba dando la mano a la propia muerte. Era ella, en persona.
Me entraron ganas de llorar. No lo hice.
Pensar que algún día seré yo la que esté al borde de un precipicio del que sé que jamás podrán sacarme si caigo... Creo que los ancianos son una de las personas más valientes que pueden haber. Digas lo que digas estar ahí da miedo.No te despides sólo de tus amigos o tu familia, de tus logros o tus pertenencias, de tu pasado o tus recuerdos. Te despides de la vida.
Bueno, te despides si puedes. No todos tienen la oportunidad de decir adiós.
Entonces le solté poco a poco la mano. Intentando dejarla intacta, en el mismo lugar; como cuando coges algún objeto de valor y lo devuelves a su sitio con cuidado.
En pocos días esas manos sólo serían los restos de una historia que jamás fue contada, ni lo sería. La vida dura un segundo y la muerte una eternidad. No malgastes lo que tienes.
miércoles, 2 de abril de 2014
Tú, precios@.
Esta entrada se la dedico a las personas que se sienten, o que alguna vez se han sentido, como la más mísera mierda de este mundo. Y lo digo claramente. A esas personas que creen que son lo peor. Que siempre estarán por debajo de los demás. Y que por la razón que sea, desean desaparecer.
Tal vez haya cosas que no se te den muy bien, como alguna asignatura o hobbie. O te gustaría dedicarte a algo, pero los demás te dicen que no es lo tuyo, que no eres capaz, que no lo lograrás; o simplemente que no tiene salida.
Puede que no te guste tu físico, que quieras ser más alto/a o más bajo/a; tener otro cuerpo, como esos que vemos día a día en los modelos por cualquier medio (hasta sin querer, ya que la calle está llena de carteles donde sólo venden la imagen). Puede que no te guste tu sonrisa, tus labios, tu nariz, tus ojos o tus orejas. Incluso tus manos. Suena patético cuando lo nombras todo, ¿verdad?
Quizás te discriminen por hacer algo que te gusta y que sabes que realmente se te da bien, pero no está bien visto o no es lo suficientemente bueno para los demás. Por escuchar algún tipo de música. Por tener otras ideas o pensar otras cosas. Por atreverte a ser diferente.
Además, ¿quién dice lo que es feo y lo que es bonito? ¿Quién dice que tienes que medir esto o lo otro? ¿Quién dice cómo deben ser tus ojos, tus dientes, tu nariz, tus orejas o tus labios? ¿Quién dice cómo debes vestir? ¿Quién dice cómo debes andar o hablar? ¿Quién dice cuánto debes pesar, o qué talla de pantalón o de sujetador debes tener? ¿Quiénes son ellos para decirlo? Y es más, ¿quiénes son ellos para discriminar al que no siga esa patética regla?
¿Quién dice lo que debes estudiar o a qué te debes dedicar? ¿Quién dice lo que debes y no debes saber? ¿Quién dice lo que debes pensar o creer? ¿Quién dice lo que te debe gustar y lo que no, qué música escuchar? ¿Quién dice cuándo debes hablar, levantarte, sentarte, comer o salir a la calle? ¿Quién dice cuándo debes llorar o reír? ¿Quién dice cómo debes ser?
Ellos no tienen derecho a decidirlo.
Tú sí.
Ey, si eres una de esas personas que creen que todo el mundo está en tu contra, o sólo estás pasando una mala racha en la que todo te revienta en la cara, escúchame : Yo estoy contigo. Y los demás que se sienten como tú, también. No eres el/la único/a. Si nos coordinamos bien podemos juntarnos todos y crear una buena panda de pringados. Pero pringados inteligentes, con calidad humana, con un corazón, que se atreven a ser diferentes, originales, especiales, valientes, fuertes, que sienten, que aman, que viven, que sueñan. Que pueden.
Deja de mirar al suelo y levanta esos ojos preciosos. Disfruta de la vida porque, oye, merece la pena. Sonríe. Sí, por mucha mierda que tengas encima. Sonríe.
Tal vez haya cosas que no se te den muy bien, como alguna asignatura o hobbie. O te gustaría dedicarte a algo, pero los demás te dicen que no es lo tuyo, que no eres capaz, que no lo lograrás; o simplemente que no tiene salida.
Puede que no te guste tu físico, que quieras ser más alto/a o más bajo/a; tener otro cuerpo, como esos que vemos día a día en los modelos por cualquier medio (hasta sin querer, ya que la calle está llena de carteles donde sólo venden la imagen). Puede que no te guste tu sonrisa, tus labios, tu nariz, tus ojos o tus orejas. Incluso tus manos. Suena patético cuando lo nombras todo, ¿verdad?
Quizás te discriminen por hacer algo que te gusta y que sabes que realmente se te da bien, pero no está bien visto o no es lo suficientemente bueno para los demás. Por escuchar algún tipo de música. Por tener otras ideas o pensar otras cosas. Por atreverte a ser diferente.
Además, ¿quién dice lo que es feo y lo que es bonito? ¿Quién dice que tienes que medir esto o lo otro? ¿Quién dice cómo deben ser tus ojos, tus dientes, tu nariz, tus orejas o tus labios? ¿Quién dice cómo debes vestir? ¿Quién dice cómo debes andar o hablar? ¿Quién dice cuánto debes pesar, o qué talla de pantalón o de sujetador debes tener? ¿Quiénes son ellos para decirlo? Y es más, ¿quiénes son ellos para discriminar al que no siga esa patética regla?
¿Quién dice lo que debes estudiar o a qué te debes dedicar? ¿Quién dice lo que debes y no debes saber? ¿Quién dice lo que debes pensar o creer? ¿Quién dice lo que te debe gustar y lo que no, qué música escuchar? ¿Quién dice cuándo debes hablar, levantarte, sentarte, comer o salir a la calle? ¿Quién dice cuándo debes llorar o reír? ¿Quién dice cómo debes ser?
Ellos no tienen derecho a decidirlo.
Ey, si eres una de esas personas que creen que todo el mundo está en tu contra, o sólo estás pasando una mala racha en la que todo te revienta en la cara, escúchame : Yo estoy contigo. Y los demás que se sienten como tú, también. No eres el/la único/a. Si nos coordinamos bien podemos juntarnos todos y crear una buena panda de pringados. Pero pringados inteligentes, con calidad humana, con un corazón, que se atreven a ser diferentes, originales, especiales, valientes, fuertes, que sienten, que aman, que viven, que sueñan. Que pueden.
Deja de mirar al suelo y levanta esos ojos preciosos. Disfruta de la vida porque, oye, merece la pena. Sonríe. Sí, por mucha mierda que tengas encima. Sonríe.
sábado, 29 de marzo de 2014
Para (aquí iría su nombre).
Esas ganas irresistibles de gritar tu nombre en medio de la calle, con todas mis fuerzas, esperando que lo escuches y me respondas. Ese deseo de correr por la ciudad, intentando encontrarte en alguno de esos callejones donde sueles pasear. Ese anhelo de verte y abrazarte desesperadamente. De estar entre tus brazos. De que me sostengas entre ellos. Esa profunda necesidad de reflejarme en tus ojos, ésos que tanto adoro, y me susurres un "te quiero" con tu mirada.
Esas ilusiones que reprimo, todas ellas me están matando. Créeme que no es esto lo que quiero. Te arrancaría de mi memoria. Borraría tu nombre de mis recuerdos. Lo ahogaría en el olvido. Pero es él el que me está ahogando a mí. Pensé que este era un capricho que poco a poco se desvanecería, como las huellas que se pierden en la arena bajo el glorioso y azul manto del mar. Pero ha durado más de lo que esperaba.
Algo hay. Algo hay que no permite que tu llama se extinga. Una fuerza superior que no puedo entender. Un ser caprichoso que decidió hacer que me fijara en ti. Tal vez para echarse unas risas a mi costa, porque sabía que me vería escribir estupideces como estas. O tal vez porque planeó que algún día valdría la pena.
¿Y sabes qué? Si nada dura para siempre, esto tampoco debería. Pero por mucho que pase el tiempo sé que habrá algo clavado en mí. Y sólo pueden pasar dos cosas : Que se marchite, o que florezca.
Esas ilusiones que reprimo, todas ellas me están matando. Créeme que no es esto lo que quiero. Te arrancaría de mi memoria. Borraría tu nombre de mis recuerdos. Lo ahogaría en el olvido. Pero es él el que me está ahogando a mí. Pensé que este era un capricho que poco a poco se desvanecería, como las huellas que se pierden en la arena bajo el glorioso y azul manto del mar. Pero ha durado más de lo que esperaba.
Algo hay. Algo hay que no permite que tu llama se extinga. Una fuerza superior que no puedo entender. Un ser caprichoso que decidió hacer que me fijara en ti. Tal vez para echarse unas risas a mi costa, porque sabía que me vería escribir estupideces como estas. O tal vez porque planeó que algún día valdría la pena.
¿Y sabes qué? Si nada dura para siempre, esto tampoco debería. Pero por mucho que pase el tiempo sé que habrá algo clavado en mí. Y sólo pueden pasar dos cosas : Que se marchite, o que florezca.
sábado, 22 de marzo de 2014
Melodía para mis pulmones. Oxígeno para mis oídos.
Me ayudó cuando me estaba hundiendo. Cuando todo se venía abajo ella me tendía una mano y me sacaba de entre los escombros. Siempre concordaba perfectamente conmigo. Me reprendía cuando debía hacerlo y me daba la razón cuando la tenía. Cuando mis oídos estaban rasgados de escuchar tantos gritos, ella venía y los acariciaba, los curaba. Me sanaba. Hacía reposar mi mente cansada. Me raptaba y me llevaba a su mundo. Era capaz de sacarme de la realidad. Ella me hacía soñar sin necesidad de dormir. Me hacía imaginar sin tener que pensar. Me hacía plantarme frente al mundo y decir : Aquí estoy. Me hacía sacar toda la rabia que llevaba dentro, toda la ira. Me hacía llorar cada vez que necesitaba derramar lágrimas y sonreír cuando la escuchaba hablar sobre los viejos tiempos. Ella me inspiraba cada vez que mi fuente de ideas empezaba a secarse. Revivía mi espíritu. Hacía arder mis ojos de euforia.
Siempre estuvo conmigo cuando la necesitaba. Y sigue estando.
Puedes sentirla por todas partes. Nos une. A ti y a mí. Le debo demasiadas cosas. Y todo se resume en dos palabras.
Gracias, música.
Siempre estuvo conmigo cuando la necesitaba. Y sigue estando.
Puedes sentirla por todas partes. Nos une. A ti y a mí. Le debo demasiadas cosas. Y todo se resume en dos palabras.
Gracias, música.
miércoles, 19 de marzo de 2014
Aprovecha si aún puedes.
Antes la pequeña niña echaba de menos los besos de buenas noches de su padre. Caminar abrazada y hablar por la calle con su padre. Que su padre le pidiera ayuda para abrir algún bote cuando estaba cocinando con las manos llenas de harina o pan rallado y huevo. Ver películas con su padre los fines de semana en el salón. O que su padre le diera la mano al cruzar las carreteras, aunque ella no lo necesitaba.
Antes la niña echaba de menos el instinto paternal de su padre.
Ahora la pequeña niña echa de menos tener que ir ella a darle el beso de buenas noches a su padre. Caminar por la calle con su padre aunque no hablara con él. Saborear la deliciosa comida cocinada por su padre, aunque no le hubiera pedido ayuda. Leer los fines de semana en el salón con su padre, aunque estuvieran separados. O cruzar las carreteras sabiendo que su padre la protegería ante cualquier descuido, aunque no le cogiera la mano.
Ahora la niña echa de menos a su padre porque sabe que jamás lo volverá a ver.
martes, 18 de marzo de 2014
Expirar.
Todo pasó en un segundo. Y suena irónico porque fue el segundo más largo de mi vida.
Oí un tremendo ruido que me paralizó. Un sonido desgarrador, sin piedad. No sabía qué pasaba pero me temí lo peor.
Un espeluznante escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Sentí cómo el inocente y
dulce cosquilleo que jugueteaba por mi nuca se adentraba sigilosamente en mí. Noté que algo se desprendía de entre mis entrañas. Me vaciaba cual saco de arena rasgado. Empezó a hacer calor, mucho calor. Demasiado. Estaba ardiendo.
Quería escapar. Intenté pedir socorro pero no pude. No tenía suficientes
fuerzas ni para susurrar o simplemente, mover los labios. Todas las palabras se quedaban atascadas en mi laringe. Me atragantaba con ellas.
Me desvanecía lentamente en un profundo y mágico abismo. Caía. Seguía cayendo. No tenía fondo.
Mis párpados se debilitaron, pero continué observando, mirando a mi
alrededor, intentando encontrar ... algo. Algo que me ayudase.
Todavía podía oír cosas, pero no las entendía. No reconocía nada de lo que estaba a mi alrededor. Era como si nunca antes las hubiera visto u oído.
El ardor perseveraba. Había poseído todo mi cuerpo.
Aún así, sentí paz. Una paz indescriptible que nunca antes había vivido.
Después de aquello, nada.
Simplemente alguien vino preguntando por mí. Me explicó que se llamaba Muerte y que había llegado mi turno.
lunes, 17 de marzo de 2014
Vómitos.
Le da igual que sean las tantas de la noche. Necesita escribir. Necesita deshacerse de todo lo que ha ido acumulando en esos rincones que tapa con cortinas para que la gente no vea lo que hay detrás.
Recurre desesperadamente a su cuaderno y entonces, vomita. Vomita palabras que caen en picado sobre la lisa y suave superficie pautada. Vomita palabras que empiezan a manchar el gran temido abismo de cualquier hoja en blanco. A veces se para a respirar. Cree que todo ha acabado hasta que, tras arcadas y muecas de asco, vuelve a vomitar. Es repugnante. Apesta.
Vomita escribiendo. Vomita llorando.
Entonces decide hacerse una promesa, aunque en lo más profundo de su ser sepa que jamás la cumplirá.
No volverá a enamorarse.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)











.png)



