miércoles, 30 de julio de 2014

Día de mierda.

- Vaya día de mierda pa ir a la playa.  
- Seh. ¿Nos volvemos? 
- ¿Después de to lo que hemos liao? 
- Bueno; has sido tú el que lo ha dicho. 
- Ya, ya. A ver, es que día de mierda hace, pero a lo mejor luego sale el sol.  
- No sé yo. ¿Oye qué tal te va con... 
- Tss... Pues nada. Apenas hablamos. 
- Pues saca tú más tema.  
- No tía, soy un pesado. To el día detrás de ella. 
- Jajaja, pues así estaba yo antes hasta que acabé cansándome. 
- ¿Por qué somos tan gilipollas? 
- ¿En el sentido de porqué nos pillamos por gente que no nos echa cuenta? 
- Hmm, sí. 
- La verdad es que no lo sé. 
- Oye, ¿tú qué hiciste pa olvidar a aquel  chaval? 
- Nunca llegué a olvidarlo del todo. 
- Pues qué mierda, ¿no?
- Ya ves.
- Por ahí viene el bus. ¿Vamos? 
- Vamos. A ver si sale sale el sol.

martes, 29 de julio de 2014

Trece horas III

   Me he acostumbrado. Sólo necesito no pensar en lo bien que se estaría fuera. Falta poco, pero falta. Me entretengo pensando en cómo será la vida de los demás viajeros. Cuando estoy entre tanta gente pocas veces soy consciente de que cada uno tiene su propia vida, su propia historia, su propia novela. ¿Quién sabe lo que pasará con cada una de ellas? A lo mejor estás al lado de alguien que va a morir mañana, y tú no lo sabes. Puede ser su último día pero... No sabes ni quién se irá ni a quién se le ha ido alguien. No sabes a quién le acaban de romper el corazón. Tampoco sabes cuándo te van a romper el tuyo.

   Estallo la burbuja de reflexiones y voy a por mi correspondiente botella de agua. La cafetería, si es que así se puede llamar, está justo en el extremo. Paso de vagón en vagón sin fijarme mucho en la gente, están de espaldas a mí. Esto es más grande de lo que pensaba.

   No me había dado cuenta, pero ya vamos otra vez hacia delante. Todos los paisajes me resultan iguales. Gris salpicado de verde.

   Un poco más y me bajo de este tubo. Me siento sucia. Son casi trece horas aquí metida. Menudo asco de pelo, aunque demasiado poco es. Sólo queda esperar a que digan por los altavoces "Señores viajeros, próxima parada: Tarragona". Aunque después me quedan otros cuarenta y cinco minutos de coche. Estar sentada también harta pero creo que me quejo demasiado. Al fin y al cabo sólo es un día; un viaje... Un viaje en tren.

lunes, 28 de julio de 2014

Trece horas II

   ¡Al fin! Ya arrancamos, ¡y marcha atrás! Cada vez más y más rápido. Me flipa esto de ir hacia atrás. El hombre este nos ha dicho que en compensación del incidente de la máquina posiblemente nos den una botella de agua gratis. Toma ya. Lo que hay que escuchar... Por cierto, ¿vamos a retroceder mucho más? Conectaré los cascos, a ver si hay algo que escuchar medianamente interesante.


    La verdad es que hace un día bonito, perfecto para todo; incluso para un viaje. Lo cierto es que me emocionaría más una tormenta. Me imagino la lluvia golpeando los ventanales y los rayos deslumbrando a los pasajeros. En fin. Seguimos hacia atrás. Por ahora nos han puesto un documental marino, una película y ahora otra más. Sé que soy muy pesada, pero seguimos hacia atrás. Me parece curioso detallarlo por tercera vez.

   Me acuerdo de muchas personas. Sólo un día y ya las echo de menos. Menudo coraje. Necesito verlas. Que alguien me saque de aquí. Ir hacia atrás ya me marea. Tengo el cuello en tensión todo el rato, lo apoye o no. Lo máximo que puedo hacer es ponerme la chaqueta para que abulte como un cojín.

   Roscos. En la mochila hay roscos.

sábado, 19 de julio de 2014

Trece horas I

   No es incómodo pero tampoco muy confortable. La verdad es que tenía en mente que iba a ser como en las películas. Me molaría más uno de vapor, en serio. Todo ya tan moderno... Dos o tres personas están leyendo uno de esos libros de más de cuatrocientas páginas. Yo también tengo el mío, pero ahora no me apetece leer. Incluso he intentado ponerme a dibujar, pero no me sale absolutamente nada. La gente aquí ríe menos de lo que debería. Nadie canta.

   Llevamos parados media hora. Según nos han dicho, la máquina se ha estropeado. Van a cambiarla por otra pero eso toma lo suyo. Nos dicen que nos bajemos mientras tanto. La gente ahí fuera habla, llama por teléfono, come, estira las piernas; unos respiran la brisa de la tarde y otros el humo de su cigarrillo. Yo también voy a bajar. Necesito ver el cielo sin que sea a través de cristales.


  Ya han pasado dos horas y este trasto no avanza. Menudo aburrimiento. Quiero llegar ya. La máquina viene desde Albacete y no sé exactamente si ha llegado ya. Espero que sí. Hay momentos en los que me da la sensación de que marchamos, pero que va; serán las ganas...

   ¡Acaba de dar un tumbo! ¡Venga, venga ya por favor! Voy a quitarme los zapatos para subir los pies al asiento. Puede quedar feo pero en esta situación ese tipo de educación me da absolutamente igual.  Además no soy la única. Casi tres horas perdidas. Me alegro de tener unas golosinas conmigo. Es gracioso. No sé cómo pero me hace gracia.


sábado, 5 de julio de 2014

¿Qué es "El Desván"?

  Bueno chavales, os explico qué es esto de "El Desván". Sencillo: Para variar y amenizar un poco más mi blog, he decidido crear otra categoría que va a tomar la función de cajón de sastre, por así decirlo. Todas las entradas que no tengan que ver con las demás categorías, normalmente literarias, entrarán aquí.
  
  Debo avisar que probablemente utilizaré abreviaturas o expresiones de estas... XD (ya me entendéis).
  
  Si me apetece escribir un top sobre cinco películas que recomiendo, publicar fotos o vídeos que me hayan gustado o dedicarle una entrada específicamente a alguien, pues nada, lo haré en El Desván.

OjO: No por pertenecer al Desván quiere decir que sean menos importantes!!


 ¿Y por qué esto del Desván?
Bueno, sé que no a todas las personas siempre les apetece leer una entrada laaaaarga y a mí a veces también se me antoja soltarme un poco más, dar a conocer mi estilo y mi verdadera forma de hablar tanto como compartir material de otro tipo que me guste.
  
Así que ná, espero que os guste!!

 Ya nos leeremos :-)